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La Ventana

John De León


En Puntitas: ¿Panama City o Panamá?

Panamá se merece más. Ese skyline debe dejar de ser una mera referencia o símbolo.

En Puntitas: ¿Panama City o Panamá?

Ciudad de Panamá. Foto: JOHAN ORDONEZ/AFP/Getty Images)

Escribe Panamá en Google. Haz click en imágenes. ¿Qué te aparece? Seguramente fotos de ese skyline moderno que bordea la cinta costera, hoteles lujosos o el Canal de Panamá. ¿Eso es Panamá? Sí, pero no el Panamá de los panameños de hoy, lastimosamente.

 

Una amiga me dijo que el incremento de la calidad de vida de los ciudadanos no se ha dado a par de la rapidez con la que se han construido todos esos edificios y macro-proyectos con infraestructuras admiradas desde muchos rincones del mundo. Estoy de acuerdo. Es frustrante pensar en cómo esas imágenes no corresponden a la realidad que viven los panameños en su día a día, y cómo esas fotos solo representan un pedacito de lo que es el país.

 

Pero, tampoco hay que ser fatalistas porque esos edificios sí existen. Las fotos no mienten. Presentan una realidad sobre la que se está a tiempo de trabajar y pueden servir de inspiración para expandir esas mejoras a lo largo de todo el país. Uno de los desafíos claves para esto es evitar la demolición de los proyectos que se da en cada cambio de gobierno. Un ejemplo de esta sed demoledora: la desesperación de algunos sectores por una nueva Constitución. ¿En Panamá se necesitan nuevas leyes? Sí, pero hay distintas formas de modificar y crear leyes que no incluyen acabar con todas las anteriores o darle luz verde a un grupo de personas para escribir nuevas reglas que la población no está lista para asimilar. En el país hay que resolver cuestiones más fundamentales, como el hecho de que muchas leyes no son aplicadas de forma correcta, antes de tomar medidas tan drásticas.

 

Sin embargo, este equilibrio solo es posible si dos actores se involucran en los asuntos públicos: la sociedad civil y el Gobierno. Esto no será una tarea fácil para el Gobierno del presidente electo Nito Cortizo, por el sentimiento de disconformidad general que tienen los panameños hacia la política. Ya nadie cree que es posible que un político no robe, la presunción de inocencia es un concepto expirado y las políticas son criticadas antes de ser puestas en marcha. Basta con observar cómo la sociedad civil critica los nombramientos del futuro gabinete presidencial, cuando los designados ni siquiera han tenido la oportunidad de equivocarse, para comprobar esto. Con esa mentalidad es imposible que se dé una colaboración sana.

 

La victoria de Cortizo ha producido distintas reacciones. Algunos dicen que el PRD se va a robar todo lo que no robó en los últimos periodos en que los ciudadanos lo excluyeron del poder con sus votos por algunas irregularidades que fueron denunciadas tras la administración del expresidente Martín Torrijos; otros consideran que el partido seguro aprendió de sus errores y sus miembros están conscientes de que si hacen las cosas mal, los ciudadanos les volverán a retirar la confianza. Prefiero quedarme con el segundo grupo.

 

Con esto, no quiero abogar a la ingenuidad ni a la confianza ciega, sino al principio de representación y participación cívica que reclama una democracia. El país no se puede permitir cinco años más de lo mismo. Ya se ha visto cómo el odio y la sed de venganza no traen nada bueno. La mayoría de los procesos judiciales abiertos por esta administración no han dado los frutos esperados. Al contrario, algunas personas que deberían responder ante la justicia están sentadas en su casa disfrutando de la vida y otros exfuncionarios siguen enredados en procesos que continúan enervando a la población por las irregularidades en los fallos que han salido a la luz.

 

Panamá se merece más. Ese skyline debe dejar de ser una mera referencia o símbolo. Hay que trabajar para construir un país del que sentirse orgulloso y dejar atrás esa tendencia a referirse a Panama City cuando hablamos de Panamá. Eso solo hace brillar superficialidades y oscurece lo verdaderamente importante: la realidad de su gente. Toda su gente.

 

@valihilaire

La autora es Licenciada en Periodismo