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Periodismo: Reinventar y revelarse es la fórmula en el país; Jorge Luís Sánchez

El periodista pone sobre la mesa la actualidad del país.

Periodismo: Reinventar y revelarse es la fórmula en el país; Jorge Luís Sánchez

Periodismo en la actualidad. Foto: Cortesía

Inicio este escrito con un relato real (los personajes son ficticios): Manuel llegaba a una reunión, en un piso que no había visitado, y se encuentra con un Departamento de Ventas, y le recordó un estadio de fútbol. Para él fue increíble y una locura; minutos después se tropieza con Bety, familiar de uno de los dos grupos accionarios, y comenta a gritos “¡qué maravilla, esto es un sueño, tantas personas laborando así!”.

Son dos visiones distintas de un mismo hecho. Lo interesante es que el mundo se debate entre quienes viven anclados en el pasado y aquellos que optamos por el cambio revolucionario venido de la mano con la tecnología.

Estos vientos iniciaron, en 1992, cuando el mundo entró en postmodernismo con las transformaciones propias de la tercera revolución industrial que desde entonces no ha parado. Esos adelantos tecnológicos seguirán y por más resistencia que existe les dejo la siguiente premisa: Nos adaptamos o desaparecemos como los dinosaurios.

 

De estas transformaciones no escapa el Periodismo y hoy, es más evidente que nunca, con la cantidad de compañeros despedidos, en los últimos tres años. Sin duda el impacto de hace semanas a todos nos golpeó y me duele decirlo, no creo que vaya a detenerse.

Hace unos días, fui invitado al Programa Pa’ lante Panamá (un gran panameñismo), de la Exitosa, dirigido por un grupo de jóvenes profesionales (Miguel Ángel Mendieta, Maxi, José y Félix), y el objetivo era conversar ¿hacia dónde va el Periodismo?

Una respuesta que requería mucho y para mí tiene un peso enorme por todo lo que significa; voy a tratar de resumirlo de la manera más simple. Los periodistas panameños nos renovamos o vamos a desaparecer; tenemos que revisar la mochila y sacar los paradigmas que a muchos nos agobian; recoger las lecciones del pasado, como es no recibir regalos, y abandonar esos vicios de creernos semidioses o fiscales. Ese no es nuestro trabajo.

No hay tiempo para quejarnos, ¿por qué a mí y no a otros?; tampoco hay tiempo para acusar otros por lo que nos corresponde a cada uno. Es tiempo para que nosotros, que cuestionamos todo y a todos, hagamos nuestro “mea culpa” y hagamos nuestra rendición de cuentas individual.

Las redes estallaron avanzada la década de los 90’s, y su mejor porta estandarte fue el presidente norteamericano Barack Obama, el primer presidente afrodescendiente y cuya conexión con la juventud y el electorado, lo alcanzó a través de ellas.

En Panamá, muchos continuamos como si nada hubiese sucedido; entramos al nuevo siglo atropellados por las nuevas innovaciones; algunos diarios internacionales empezaron a ver mermar sus ventas y optaron por cobrar la suscripción vía internet. Intento fallido, poca gente les siguió la corriente.

Muchos directivos (no hablo de propietarios) no vieron llegar la ola; otros, como alguien que tenía cercano, se burlaba de mí en ocasiones que me escuchaba decirle a los nuevos periodistas hay que prepararse para los cambios generados por el periodismo ciudadano; el periodismo social y el boom de los medios digitales.

No acuso a este gobierno de lo que ocurre a lo interno de los medios; es probable que la mala administración adelantó esta crisis, eso sí es cierto; pero, más temprano que tarde iban a llegarnos estos cambios.

Lo otro, que quizás anuló este rompeola fue la falta de una competencia real en los medios televisivos. Ahora, cuando se habla de cambios espero sea real y se permita a todos presentar proyectos sin miedo a que se los copien o los ignoren.

Este 13 noviembre cuando los periodistas recordemos a Gaspar Octavio Hernández, dejemos por fuera lo tradicional; fuera los discursos de barricada que no corresponden a este momento ni a este siglo. Es tiempo para saber que hay una oportunidad para exigir un Periodismo verdaderamente Libre; alejar la cobardía, no podemos permitir el irrespeto, no importa si es nacional o extranjera la persona que nos dirige. Los líderes no insultan, el líder guía a sus iguales a nuevas tierras, y visibiliza los nuevos horizontes; algo que faltó en esta historia que se vive en los medios actuales.

 

Jorge Luís Sanchez.

Crónicas de la vida

El autor es periodista