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Atrévete hacerlo frente al espejo y descubre sensaciones inolvidables

Recuerda, en la intimidad todo está permitido siempre que exista respeto y confianza

Atrévete hacerlo frente al espejo y descubre sensaciones inolvidables

Sensuales frente al espejo. Foto: doctissimo.com

Más allá de ser un instrumento de belleza, el espejo, de tu habitación o cuarto de baño, puede ser la herramienta ideal para descubrir tu intimidad y explorar el erotismo con tu pareja a través de la práctica de juegos sexuales. 

 

Ver y observar los movimientos de tu compañero a la hora de hacer el  amor puede llegar a ser muy estimularte. Y emplear un espejo para eso, te proporciona la oportunidad de convertir esta acción en un afrodisiaco visual ideal para lograr el clímax a otro nivel.

 

Los espejos te permiten incluir en tus juegos sexuales una dosis de placer que se concentran en la admiración y deseo por medio de mirar el cuerpo.
Si deseas intentarlo te proporcionamos algunos truquitos.

 

Mientras tu pareja te acaricia, observa los movimientos de su mano a través del reflejo de ambos en el espejo.

 

 Esto no sólo te permitirá ver todo lo que hace, sino también te ayudará a tener un contacto constante con su mirada, lo que te hará sentir más segura y por consiguiente excitada.

 

Puedes hacer el amor en la sala o en la recamara, lo esencial es que ambos se vean perfectamente en el espejo, ya que de esa forma podrán captar los gestos y movimientos de los dos. 

 

Es importante que trates de experimentar esa faceta de tu sensualidad y coqueteo. Disfruta del acto de mirar al otro y sobre todo, a ti misma, goza y prueba nuevas expresiones de tu cuerpo.

 

Si te cuesta verte teniendo realciones con tu pareja frente al espejo, puedes probar a ponerte una máscara o antifaz, de esta forma el anonimato te permitirá alcanzar nuevas sensaciones de erotismo. Al ocultar tu identidad, te sentirás más libre para actuar y sentir dejándote llevar.

La sensualidad reposa en los ojos en cómo miras y cómo te miran, en la actitud, los diferentes movimientos, cómo acaricias y te acarician, ver cómo te besa la otra persona, las sábanas, los cuerpos desnudos, quejarse, rasguñar la almohada o desarreglar la cama.

 

Recuerda, en la intimidad todo está permitido siempre que exista respeto y confianza.