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Especial músical este domingo en "El País Semanal"

A lo largo de más de un centenar de páginas desfilan entrevistas con algunos de los artistas más importantes del panorama musical

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Especial músical este domingo en "El País Semanal". Foto: Cortesía

Flamenco, música urbana, ópera, clásica, pop y rock... Más de 20 artistas de diferentes estilos protagonizan el vídeo de El País Semanal y recrean Volando voyen un juego de fusión de géneros que pone en valor el poder de la música para unirnos en un canto festivo. ¿Existen las canciones perfectas? ¿Qué las mantiene vivas ante el paso del tiempo? A veces bastan dos acordes para que un artista desnude su alma y el público se entregue. La rumba Volando voy, compuesta a finales de los setenta por Kiko Veneno —publicada en 1979 en el disco La leyenda del tiempo de Camarón— une a tres generaciones de españoles. “Enamoraos de la vida/ aunque a veces duela” suena como un himno que queremos que cantes con nosotros.

Con el sabor de esta rumba universal que hoy estrenamos en la web de El País Semanal, ponemos la banda sonora de un número monográfico de la revista dominical de EL PAÍS dedicado a la música que llega el próximo domingo, 25 de noviembre, a los quioscos. la opinión de los críticos especializados; las anécdotas que acompañan la vida de los mánager, sus ángeles de la guarda; repasamos las nuevas maneras de escuchar música en el momento de la historia en que más canciones se consumen y, hasta nuestros columnistas habituales, se atreven con un guiño musical muy personal para los lectores.

Una canción para tres generaciones

Más de 20 artistas, una rumba universal y dos estresantes días de rodaje bastaron para componer la versión coral de Volando voy. La sesión arrancó con la sandunguera  Nathy Peluso. La artista argentina llegó al Teatro Real, tras aterrizar procedente de Chile, con las primeras luces del día y sin rastro de jet lag, La productora Canadá planificó el desfile de músicos al segundo, muchos de los artistas hicieron una visita relámpago a Madrid para cantar en su registro personal una canción que identifica a tres generaciones. El ritmo era frenético. Mientras Peluso entonaba los primeros versos de la canción en uno de los alfombrados salones del teatro, a Brisa Fenoy le daban los últimos toques de maquillaje, Javiera Mena optaba por un traje pantalón fucsia para su interpretación y el  Cuarteto Quiroga desembarcaba en el camerino con sus instrumentos de cuerda. Entre tanto, Rocío Márquez y Alba Molina viajaban en el AVE a 250 kilómetros por hora, desde Sevilla y Barcelona respectivamente para grabar por la tarde. La primera jornada fue un éxito. La fusión también.

Rozalén, Raphael y Jorge Drexler madrugaron para la segunda ronda al día siguiente. José Mercé se incorporó después, entre sonrisas y abrazos, para darle un aire de soleá al “Volando voy, volando vengo” que luego retomaría Estopa para devolverle en su estilo el aire de rumba original; minutos después Silvia Pérez Cruz, una cantante con tantos registros como géneros, le otorgó su personalidad interpretativa. Con Vetusta Morla sonó el pop más indie, rematado por el toque aflamencado informal de El Niño de Elche, ese hombre orquesta. Remataron la jornada los clásicos, con Pablo Heras Casado a la dirección de orquesta, el trompeta, Manuel Blanco, y el tenor Celso Albelo. Cerró la sesión Kiko Veneno, autor de la letra, invocando la figura de Camarón. Todo musicado por Alejo Stivel.

La canción, de poco más de tres minutos, recrea diferentes estilos y suena como la banda sonora del número monográfico dedicado a la música que El Pías Semanal publica esre domingo. A lo largo de más de cien páginas ponemos voz a los problemas de los artistas recién llegados al negocio; hablamos con estrellas consolidadas como Joaquín Sabina y Raphael y emergentes como Camila Cabello; dos referentes de la crítica musical, como Diego A. Manrique y Jesús Ordovás, repasan las últimas décadas; conversamos con los mánager, ángeles de la guarda de los artistas, y analizamos cómo ha cambiado la manera de escuchar música como consecuencia de las nuevas tecnologías, con millones de canciones disponibles en el móvil.

Volando voy se escucha en la versión de El País Semanal como un himno festivo para todos los enamoraos de la vida. La canción fue compuesta de un tirón, en la época en la que Kiko militaba en el grupo Veneno. “Lo intentamos grabar con Ricardo Pachón, en una bodega de Umbrete. El sitio era precioso, estábamos allí con Raimundo Amador y su hermano Rafael, pero con una borrachera como un piano; la primera nos salió regular, seguimos bebiendo y cada vez iba saliendo peor. Aquello también fue una enseñanza, ahí me di cuenta de los efectos del alcohol sobre la música: ¿cómo puede ser esto, cada vez estamos más contentos y nos sale peor? Y, claro, no se pudo grabar, pero Pachón guarda los audios”, cuenta Kiko Veneno. Luego llegaría la grabación de La leyenda del tiempo, el disco con el que Camarón rompió con los tabúes del flamenco. Escuchó la canción y le gustó: “Le entoné la melodía con mucha vergüenza, yo entonces no cantaba muy bien, y él la hizo su aire”. El disco que cambió la historia del flamenco fue un fracaso comercial, Camarón no la cantó apenas pero su interpretación la ha mantenido viva durante más de tres décadas. Que la disfruten.

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https://elpais.com/elpais/2018/11/22/eps/1542898694_034201.html

https://elpais.com/elpais/2018/11/19/eps/1542647420_595753.html

https://elpais.com/elpais/2018/11/19/eps/1542647420_595753.html