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Bajo Chiquito se queda sin medicamentos y en el olvido de las autoridades

Esta apartada comunidad indígena en Darién es la primera parada de los migrantes irregulares que llegan al país tras varios días de camino en medio de la selva.

Bajo Chiquito se queda sin medicamentos y en el olvido de las autoridades

Bajo Chiquito se queda sin medicamentos y en el olvido de las autoridades. Foto: Radio Panamá

Bajo Chiquito (Darién). La pequeña comunidad cuenta con una población nativa de 380 habitantes aproximadamente. En medio de sus casas, hay grandes terrenos en los que se han instalado tiendas de campaña con unos 500 migrantes, en su mayoría haitianos, aunque también hay originarios de Cuba, Venezuela, Bangladesh, Nepal, Etiopía, Angola, entre otras nacionalidades.

El puesto de salud en la comunidad sólo cuenta con un funcionario. Su nombre es Cassius Cajares y poco a poco se ha quedado sin medicamentos. Los pocos insumos que tiene a disposición debe compartirlos con los migrantes que tras varios días de camino en medio de la selva, llegan con heridas, alergias, cortadas, entre otras múltiples afecciones.

"Todos los migrantes llegan aquí con algo. Vienen heridos, con los pies desbaratados e hinchados, con inflamaciones, infecciones en la piel, macheteados, con heridas de plomo y todo eso es un problema porque toca atender a toda esa gente y no tengo con qué", señaló el funcionario.

Mientras conversábamos con el funcionario, llegó Edward, un joven de 26 años, procedente de Etiopía. Caminó por 5 días desde Capurganá hasta llegar a Bajo Chiquito. Tenía llagas en sus pies y ya le era imposible caminar. "Eso es una herida y no tengo nada que ponerle...tocará ponerle un poco de solución salina y vendarlo con un paño que tengo por ahí...", expresó Cajares al ver la situación.

La atención de salud en el pueblo sólo es de lunes a viernes, salvo alguna emergencia que se presente y que requiera de la apertura del puesto de salud en esta apartada comunidad, a orillas del río Tuquesa.

El Servicio Nacional de Fronteras (Senafront) mantiene coordinación con el asistente de salud de la comunidad para la atención de aquellos migrantes que lo necesitan.

"Nosotros estamos coordinados con Senafront. Si yo necesito algo, ellos me ayudan y si no hay, qué podemos hacer...", dijo Cassius Cajares a Radio Panamá.

Lo primordial es la falta de medicamentos. En el puesto de salud de Bajo Chiquito no hay lo necesario para hacer frente a los escenarios que se presentan. La última vez que el Ministerio de Salud envió medicinas e insumos a la comunidad fue a inicios de año. 

Los pocos medicamentos que había en el pueblo al momento de nuestra visita los fue a buscar el funcionario por sus propios medios a Yaviza -a unas 5 o 6 horas de camino por río y carretera- y allá tampoco hay nada, nos dijo en la entrevista.

Entre los migrantes hay niños enfermos, mujeres embarazadas y tampoco hay forma de atenderlos en el puesto de salud de la comunidad. Ante la falta de recursos, al funcionario le ha tocado salir en piragua con mujeres próximas a dar a luz y que por las largas distancias no alcanzan a llegar a una instalación de salud con mejores condiciones. 

Todos los días llegan cerca de 50 y hasta 200 migrantes irregulares al pueblo. Ahí son registrados por las autoridades y se les asigna un espacio para que puedan quedarse mientras se les permite avanzar a las otras estaciones de recepción migratoria ubicadas en las comunidades de Lajas Blancas y San Vicente.

En la comunidad de Bajo Chiquito hacen un llamado a las autoridades para les suplan de insumos y medicamentos pues se sienten abandonados y los pocos recursos que tienen para su puesto de salud ahora deben ser usados para la atención de migrantes que llegan al área de manera irregular.

Detalles del informe con Sergio Rivera