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La Ventana

John De León


Cumbre de las Américas en Panamá abrió, con EE.UU. y Cuba, una nueva página a la historia del continente

Impulsó el camino hacia el restablecimiento de relaciones diplomáticas, tras cinco décadas de guerra fría. Hay voluntad para "hablar de todo" entre Obama y Castro.

Cumbre de las Américas en Panamá abrió, con EE.UU. y Cuba, una nueva página a la historia del continente
Los presidentes de Estados Unidos, Barack Obama, y de Cuba, Raúl Castro, protagonizaron en Panamá el histórico "apretón" de manos que consolida el proceso de distensión en las relaciones bilaterales y acelera el camino hacia la normalización de las relaciones diplomáticas, interrumpidas hace cinco décadas tras el triunfo de la revolución cubana.

Se trata de un rotundo triunfo de la democracia, que le genera un nuevo capítulo a la historia de América, pues quedó prácticamente trazada la ruta para que se acabe el capítulo más tenso de "guerra fría" en el continente.

Dice la agencia EFE que "a de Panamá ha sido la última Cumbre de las Américas para Barack Obama y pasará a la historia como aquella en la que el presidente estadounidense pasó página y decidió no ser más un "prisionero del pasado" en las relaciones de su país con la región".

Claro está que no es la panacea. Aún faltan muchas cosas por definir, mucho camino por recorrer y muchos diálogos para aliviar años de tensiones. Ejemplo es la posicion fuerte contra Obama expresada por los presidentes Nicolás Maduro, de Venezuela; Rafael Correa, de Ecuador; Evo Morales, de Bolivia; Daniel Ortega, de Nicaragua y otras voces que se escucharon menos fuertes pero importantes contra la política estadounidense, como la de Cristina Fernández, de Argentina.

Lo cierto es que EE.UU. y Cuba están en nueva tónica. Raúl Castro le dijo a Obama que está dispuesto a hablar de todo en este proceso, iniciado a finales del año 2014 y que toma especial impulso en el marco de la VII Cumbre de las Américas, en Ciudad de Panamá.

El jefe de Estado cubano anotó que el diálogo debe ser bajo el debido respeto, anotó: "Puede ser que nos convenzan de unas cosas y de otras no, no hay que hacerse ilusiones".

Obama sostuvo, por su lado, que es el momento de intentar algo nuevo en la relación con el gobierno de la isla y admitió que se trata de un momento histórico.

"Ahora estamos en condiciones de avanzar en el camino hacia el futuro", añadió el jefe de Estado estadounidense y expresó su confianza en que con el tiempo sea posible "que podamos pasar página y desarrollar una nueva relación entre nuestros dos países".

En EE.UU. Unidos y Cuba apoyan nuevo rumbo

En una posterior rueda de prensa, el presidente de EEUU, Barack Obama, se expresó confiado en que cuenta con el apoyo necesario para seguir adelante en el proceso que busca restablecer relaciones diplomáticas con Cuba. En Estados Unidos hay apoyo mayoritario a nuestras políticas y también hay apoyo en Cuba, señalò el gobernante estadounidense.

Anotó que la gente se da cuenta que si se sigue adelante luego de 50 años de algo que no funciona, pues hay que intentar algo nuevo y sostuvo que "Cuba no es una amenaza para los Estados Unidos.

Admitió que, por supuesto, entiende que haya inquietudes y preocupaciones por algunos temas; "nosotros también las tenemos", añadió Obama y citó como ejemplo las críticas al tema de los derechos humanos.

Obama insistó en que hay voluntad para seguir adelante en la búsqueda de caminos que conducan a la normalización plena de las relaciones diplomáticas, que segúan algunos congresistas de su paìs, es un proceso que podría tardar varios años.