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Los intentos de votar de la precandidata Giselle Burillo

Burillo denuncia irregularidades en centros de votación.

Los intentos de votar de la precandidata Giselle Burillo
La mañana de la precandidata Giselle Burillo comenzó más tranquila que la del resto de sus copartidarios, sin figuras del partido Cambio Democrático (CD) y poco movimiento en su casa de Dos Mares.

Sobre las 8:00 a.m. partió rumbo a la iglesia Santa Marta a “agradecer a Dios” antes de iniciar el recorrido pautado en su agenda, que se retrasó más de lo esperado. A las 9:45 a.m. llegó al Instituto América, su primera parada.

Todo marchaba bien, entre risas, abrazos y palmas, hasta que un delegado del Tribunal Electoral le notificó que los representantes de mesa de cada precandidato no podían estar en los centros de votación uniformados.

“Esa es una regla absurda. Yo estoy clara. En 34 años de política nunca había visto que tu representante no pueda estar debidamente uniformado. El señor José Pablo Ramos lo metió y nos metió un golazo. Muy malo, muy malo”, sentenció y rápidamente cambió la cara por una sonrisa y siguió saludando a quien se le acercaba.

Tras el primer recorrido, Burillo, acompañada solamente de sus hijos y simpatizantes, se dirigió al Instituto Fermín Naudeau para ejercer su voto. Primer intento, fallido. No cargaba su cédula.

Entre la multitud, su hijo apareció con el plástico, pero era la de casada. Segundo intento, fallido. A las 10:25 a.m. le dieron la cédula que correspondía y, al fin, una hora después de lo que establecía su agenda, depositó su papeleta en la urna de la mesa No. 898 del centro de estudio donde se formó y aprendió a bailar.

Sin helicópteros ni aviones como el resto de los precandidatos, según ella, se dirigió al Instituto Nacional para continuar con el itinerario a ritmo de una murga.


LUIS BELLINI
DE LA PRENSA
internet@prensa.com