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Miami y Fort Lauderdale, dos puertos a tono con el Canal de Panamá

En medio de polémicas por presunto daño ambiental, Port Miami profundizó su puerto para recibir los enormes barcos que cruzan el Canal y ahora se dispone a hacerlo Port Everglades.

Miami y Fort Lauderdale, dos puertos a tono con el Canal de Panamá

La puesta en marcha del nuevo Canal ampliado de Panamá, inaugurado el 26 de junio de este año 2016, se convirtió en un reto enorme para la mayoría de los grandes puertos marítimos de América, y Estados Unidos no es la excepción.

El paso de los Neopanamax, barcos de tamaño enorme que ahora pueden cruzar por el paso interoceánico, está obligando a las autoridades portuarias en el continente a poner en marcha planes de profundización y ensanchamiento para poder recibirlos y no quedar atrás en el desafío que supone la nueva infraestructura del comercio marítimo mundial.

En el caso estadounidense el primero en hacerlo fue Port Miami, donde se invirtieron 205 millones de dólares para obras de dragado que recientemente culminaron con éxito y que ahora permiten una profundidad de 52 pies, suficiente para recibir a los Neopanamax que transporten mercancías desde y hacia Florida y otros puntos de la costa este de los Estados Unidos.

Según el gobernador de Florida, el republicano    Richard Lynn Scott, la inversión de justifica porque el arribo de ese tipo de embarcaciones genera para la región ingresos estimados en 7.000 millones de dólares anuales. Miami es el puerto más cercano en el Atlántico al Canal de Panamá y por eso se estima que la inversión vale la pena por el mayor interés de los nuevos barcos que pasan a través de esta vía marítima.

El turno ahora es para Port Everglades, que tiene en marcha inversiones superiores a los 300 millones de dólares para dragados de profundización y modernización de las instalaciones, trabajos que deberán estar listos para operación en el año 2020.

Precisamente en abril de este año 2016 las autoridades portuarias de Fort Lauderdale renovaron la concesión para operar Port Everglades a la multinacional de origen chileno SAAM hasta el año 2025, con la posibilidad de otra renovación por 10 años adicionales.

Y es que con la ampliación del Canal de Panamá ahora pueden transitar embarcaciones de 14.000 pies, pero su mayor calado obliga ahora a los puertos a modernizarse, como lo hizo Miami y lo tiene proyectado Ford Louderdale.

Sin embargo, queda una cuenta pendiente y es el impacto ambiental. Según la organización EarthJustice, el dragado en Miami provocó enormes daños al coral de la zona y una situación similar puede ocurrir con Port Everglades. La organización, que en agosto pasado se reunió con varias entidades ambientalistas para presentar una demanda ante la Corte del Sur de Florida, sostiene que “el fino sedimento del proyecto vino a lastimar y a ahogar a decenas de miles de colonias de coral y más de 250 acres de arrecifes” y añade en su página web que “el daño se expandió a más de media milla del sitio de dragado”.

Y sostiene EarthJustice que los corales dentro y alrededor de Port Everglades también son amenazados por el enorme proyecto del Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos que busca dragar y ampliar Port Everglades “para dar espacio a buques de gran calado como los que atraviesan el Canal de Panamá”.

Las autoridades del estado de Florida sostienen que se está analizando el impacto real y que se hará un seguimiento estricto para garantizar que los daños sean menores y tengan reparación. Lo cierto es que así como sucedió en Miami, la imponente obra de ingeniería del Canal de Panamá y el uso de los Neopanamax obliga a los puertos de influencia a ponerse a tono para no morir.