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Opinión: ¡Mientras llegan tiempos mejores!

El autor es empresario y realiza una reflexión personal de la actualidad del país.

Opinión: ¡Mientras llegan tiempos mejores!

David Zelcer. Foto: Leonardo Grinspan

David Zelcer
El autor es presidente de Relojín

 

Veo con preocupación cómo el nerviosismo se apodera de varios emprendedores. Esta ansiedad lleva a tomar decisiones apresuradas que, como dice el refrán, pueden ser “pan para hoy, hambre para mañana”.

Los compromisos con la banca, proveedores y entidades gubernamentales no deben llevarnos al pánico. En estos tiempos difíciles, lo mejor es pensar con la cabeza fría y analizar detenidamente los recursos con los que contamos, ya que son ellos los que nos llevarán a un negocio exitoso cuando se logre la recuperación de la economía.

Un error frecuente en época de crisis es reducir el personal indiscriminadamente. Antes de realizar cualquier movimiento del recurso humano hay que hacer un buen diagnóstico de la operación de la empresa. “Si en medio de una tormenta arrojas al mar a tus mejores marinos, corres el riesgo de que al mejorar el tiempo no haya quien reme”. Busca alternativas como negociar la reducción de salarios de forma temporal, dar bonificaciones por producción, reducir la jornada laboral, permitir el teletrabajo y así ahorrar en gastos de transporte.

Por supuesto, no basta solo con conservar a tus colaboradores. Es importante capitalizar sus conocimientos, mediante el análisis de las experiencias buenas y malas del negocio; motivándolos a que expresen nuevas ideas para el mejoramiento en las distintas áreas de la empresa. Recuerda que el éxito de un empresario, entre otras cosas, es tener gente que sepa más que él y darles el empoderamiento necesario para aplicar lo aprendido.

Ahora bien, podemos tener la mejor empresa, el mejor equipo y producto, que sin los clientes no lograremos nada. Retener tus clientes actuales se vuelve crucial en este momento ya que pueden proporcionar un ingreso seguro y solo lo lograrás siendo sensible a las necesidades de tus clientes, evitando a toda costa el mal servicio. Acércate al consumidor cuyo poder adquisitivo no ha crecido, pero tiene mayores necesidades. Ofrécele productos a menor precio o facilítale la compra a través de otros mecanismos de venta como e-commerce. Aunque en los negocios, la capacidad de respuesta rápida a los cambios del mercado es esencial para subsistir, debemos tratar de minimizar los riesgos a través de encuestas digitales que nos permitan conocer mejor los gustos, necesidades y expectativas de nuestros clientes.

Un mercado deprimido deja ver con mucha facilidad nuestras debilidades y, para reforzar esas áreas, debemos establecer alianzas con proveedores que no solo nos permitan operar, sino que las mismas se den en igualdad de condiciones. En Latinoamérica, los empresarios son reacios a buscar socios; sin embargo, es una buena opción cuando se requiere optimizar los recursos, disminuir costos y mejorar el flujo de la empresa.

Por último, nos dice Andrés Oppenheimer en su libro ¡Sálvese quien pueda! El futuro del trabajo en la era de la automatización, que “el 47% de los empleos será reemplazado por robots o computadoras inteligentes”. ¿Quién está preparado? La tecnología viene como un soldado bien armado y aquel que no se pueda unir al ejército cae en la batalla. Otro escritor visionario, Noah Harari, en su libro 21 lecciones para el siglo XXI, expresó que el nacionalismo no es suficiente para hacer frente al reto tecnológico y hay que seguir abriendo vías que fomenten la cooperación global. Habla de desesperación y esperanza, y menciona que los retos son enormes y los desacuerdos sobre las estrategias para enfrentarlos son profundos. Verdad en un mundo inundado de desinformación e información irrelevante, se debe hacer el esfuerzo de combatir los propios prejuicios y buscar los fiables.

Y mientras llegan tiempos mejores, nos toca ser resilientes, distinguir ficción de realidad para que como individuos podamos vivir una vida plena y, como sociedad, hacer frente a los retos existenciales que nos acechan. Tenemos que cambiar esa vieja idea de que el Estado tiene que resolver todo porque pagamos impuestos. Como ciudadanos somos responsables de nuestro bienestar. La vida te enseña que lo que tú no haces por ti, nadie lo hará por ti.

Panameño de a pie, empresario, banquero, gobernante, sindicato, agricultor: tenemos que ponernos de acuerdo lo más pronto posible o seremos parte de esa mayoría que cada día, por la velocidad en que corre el mundo, viven en una pandemia permanente por hambre, problemas de salud, educación y un futuro sin esperanza. Tenemos que acortar esa diferencia de clases, acabar con los monopolios y darnos a todos participación igualitaria. Necesitamos salir del modo automático y trabajar por un país mejor que el que tenemos. Mientras lleguen tiempos mejores.