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Opinión: ¡Volviendo a lo básico…una vez más!

El autor es empresario y realiza una reflexión personal de la actualidad del país.

Opinión: ¡Volviendo a lo básico…una vez más!

Comercio Cerrados. Foto: Cortesía

David Zelcer

El autor es empresario

 

En estos días de pandemia, donde mi mente se ocupa más que el cuerpo, han surgido algunos recuerdos de nuestra historia política panameña que tuve la suerte de vivir: la caída de Arnulfo Arias, el asesinato de Remón Cantera, la muerte de nuestros mártires del ’64, golpes de Estado, políticas paternalistas que marcaron una generación entera, la firma del Tratado Torrijos-Carter, dictaduras y cambios constitucionales.

En 1972, invertí todo mi esfuerzo y juventud para levantar un negocio próspero que no solo me permitiese vivir bien sino que fuera fuente de trabajo y bienestar para mis colaboradores.  Lamentablemente en 1989 sucede el peor de los escenarios imaginados cuando los norteamericanos invaden Panamá y se produce el saqueo donde perdí todo y tuve que comenzar en negativo.  Con ayuda de la banca, mis proveedores y los fieles clientes, pude levantar mi negocio nuevamente.

El 31 de diciembre de 1999 recibimos de forma simbólica la soberanía del Canal. Recuerdo estar en los alrededores del edificio de la Administración del Canal junto a miles de panameños, viviendo un momento memorable en nuestra historia patria.

La bonanza que siguió en los años posteriores, producto de los ingresos del Canal y las ventas de tierras, muy a nuestro pesar, no se vio reflejado en temas fundamentales como lo son la salud o educación.

Y llegó el 2020, para recordarme qué es lo más importante. En este mundo globalizado donde todo se comparte: lo bueno, lo malo y lo feo; vivimos la peor Pandemia de nuestros tiempos…el famoso covid19.   Una situación de emergencia sanitaria que ha puesto a prueba a todos los gobiernos, doctrinas políticas y económicas. En Panamá, las opiniones se dividen, mientras intentamos manejar lo mejor posible el tema de sanidad pública.  Pero ¿cómo lidiar con la otra cara de la moneda? ¿La Economía que permite a un país y su población subsistir? Relegar el tema hasta segundo aviso sería un error que podría provocar una explosión social ya que no solo se han afectado las grandes empresas sino las micro y pequeñas empresas que representan casi el 90% de los negocios y manejan más del 60% de la mano de obra formal.

 

Es aquí donde me gustaría aportar desde la perspectiva de un empresario, lo que se puede esperar para los años venideros:

  • Los cambios llegaron para quedarse y la tecnología juega un papel fundamental.  El teletrabajo se va a convertir en el motor o salvavidas para muchas empresas, afectando la clase trabajadora menos preparada.
  • Las grandes potencias no están en la posición de extender la mano ya que todas las proyecciones apuntan a una caída económica por encima de la recesión de 1929.  Organismos como el BID y el BM destinarán algunos recursos pero somos muchos países en la lista así que la ayuda será escasa; en otras palabras nuestro país, va a quedar endeudado por arriba del PIB y sus ingresos en lo que resta del 2020 estarán muy por debajo de lo presupuestado.
  • Se ampliará la brecha de la desigualdad económica, aunado a un debilitamiento del poder gubernamental por la falta de confianza a causa de la escaza transparencia en el manejo de las finanzas y la toma de decisiones que no consideren la opinión pública y de los sectores afectados.
  • La globalización nos hace olvidar la auto-suficiencia; es decir tenemos que hacer mayores inversiones en el agro cuyos productos sean destinados al mercado local. La razón es obvia, a nivel mundial habrá escasez de comida y altos precios. Contamos con todos los elementos necesarios: mano de obra, tierras y clima. Solo falta que el Estado invierta en educar a los productores en la nueva tecnología de producción en menor espacio-mayor cultivo y ofrezca la financiación para invertir en las herramientas y materias primas para trabajar.
  • La protección del medio ambiente debe ser una política de Estado para evitar la contaminación de nuestros recursos naturales y poder proveer a los ciudadanos una mejor calidad de vida. Hay que comenzar desde ahora a educar a las nuevas generaciones para poder ver resultados a largo plazo. 
  • Como país, será imposible avanzar si no acabamos con la corrupción y el derroche de los recursos del Estado. Debemos tener una nueva forma de pensar en la política antimonopolio, en la promoción de la competencia y protección del consumidor.

Ante semejante escenario recuerdo una frase que me gusta leer mucho: “La preocupación no resolverá tus problemas, solo te hará perder el tiempo y la energía.”

Y mientras con una media sonrisa, hago cálculos y proyecciones esperando que se aplane la curva y que mis conocidos estén bien, no puedo dejar de repetirme: “David, estamos volviendo a lo básico…una vez más.