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Posición de la Iglesia sobre el proyecto de ley 61

Lea el comunicado emitido por la Arquidiócesis de Panamá sobre el proyecto de ley de educación sexual.

Posición de la Iglesia sobre el proyecto de ley 61

En los últimos meses se ha estado debatiendo sobre el Proyecto de Ley No. 61, que entre uno de sus elementos contempla la educación sexual y salud reproductiva. Por lo delicado y relevante de este tema consideramos oportuno orientar a los fieles sobre la posición de la Iglesia Católica, al respecto.

La Iglesia dice SI a una educación en la  sexualidad, afectividad y  en valores.

Reafirmamos que la Iglesia consciente  de la “dimensión familiar de la educación del amor y del recto vivir de la propia sexualidad”, dice: “Sí a la educación en la sexualidad y afectividad de los niños y jóvenes, basada en valores y respeto a la dignidad de la persona”, donde los padres de familia sean protagonistas de la formación de sus hijos en una correcta y sana sexualidad. Los padres tienen el derecho y el deber inalienable  de educar a sus hijos y quienes colaboren en esta tarea, deben hacerlo siempre bajo su dirección solícita, tanto en casa como en los centros educativos. 

Por los vínculos estrechos que hay entre la dimensión sexual de la persona y sus valores éticos, esta educación debe llevar a los hijos a conocer y estimar las normas morales, como garantía necesaria y preciosa, para un crecimiento personal y responsable de la sexualidad humana. 

En virtud de ello, la Iglesia se opone firmemente a un sistema de información sexual, separada de los principios morales, por lo que rechaza una “educación sexual secularizada y antinatalista”, alejada de la verdad sobre el hombre y la mujer como personas, y su participación en la obra creadora de Dios. 

Objeciones al proyecto de Ley 61. 

Consideramos que el Proyecto de Ley que contempla la educación sexual de la niñez y adolescencia:

·      No resuelve de manera responsable  la problemática que se quiere evitar, como son los embarazos precoces y las enfermedades que causan muerte en la juventud, como es el SIDA.

·      Sus normas, la mayoría de lenguaje ambiguo y confuso, se contrapone a una serie de normas vigentes de nuestra legislación de familia y de nuestra legislación penal.

·      Ninguno de los artículos del citado proyecto de ley, hacen partícipes a los padres como titulares del derecho y el deber de ofrecer educación a sus hijos; ni tampoco el Estado, con este proyecto,  da garantía  del derecho de los padres a opinar sobre qué clase de educación sexual recibirán sus hijos, conforme a sus creencias morales y religiosas.

La sexualidad es santa y buena. Implica la totalidad de la persona y solo tiene sentido si está al servicio de un amor comprometido, estable y responsable. Para que el valor de la sexualidad alcance su plena realización, es del todo irrenunciable la educación para la castidad, como virtud que consiste en el dominio de sí, en la capacidad de orientar el instinto sexual al servicio del amor, y de integrarlo en el desarrollo de la persona. 

Debemos tomar una clara posición que supere el utilitarismo ético del “producir” y “disfrutar”, en una civilización “que busca  que las personas se usen como si fueran cosas”.  Para ello, es necesario que los padres de familia reivindiquen su propia tarea y, con precisión oportuna, ejerzan una acción educativa fundada en los valores de la persona y del amor cristiano, tarea a ser llamada con una “autónoma responsabilidad”, por el bien de la familia y de la sociedad.

Exhortamos a todos, cristianos y no cristianos, a colaborar para lograr una educación de la sexualidad y afectividad que promueva un auténtico compromiso, donde los padres sean los principales protagonistas de esa tarea formadora. 

Afectísimo en el Señor,

 

José Domingo Ulloa Mendieta, OSA

Arzobispo de Panamá