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Próximo Mandatario tendrá que reestructurar el presupuesto Estatal: Rolando Gordón

Aún está por definirse el próximo 3 de mayo en las urnas, quién relevará en el gobierno al presidente Martin Torrijos. No obstante, lo que sí está claro es que quien tome las riendas del país, tendrá como una de sus primeras tareas reestructurar el presupuesto general del Estado ante la caída drástica del crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB).

Próximo Mandatario tendrá que reestructurar el presupuesto Estatal: Rolando Gordón
Aún está por definirse el próximo 3 de mayo en las urnas, quién relevará en la presidencia de la República al mandatario Martin Torrijos. No obstante, lo que sí está claro es que quien tome las riendas del país, tendrá como una de sus primeras tareas reestructurar el presupuesto general del Estado ante la caída drástica del crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) que pronosticó el actual gobierno tras revisar sus cálculos económicos. Al menos, así lo considera el economista Rolando Gordón Canto, catedrático de la Facultad de Economía de la Universidad de Panamá (UP).

El presupuesto general del Estado del 2009 se elaboró basado en un crecimiento de 7%, pero la semana pasada el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) anunció que sería menos de 5%. Posteriormente, este lunes el titular del MEF, Héctor Alexander, durante la 50 asamblea anual del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en un nuevo pronóstico, afirmó que la economía nacional crecerá “no menos de 3%”.

En un tono casi de optimismo, Gordón sugiere que por lo menos este último cálculo (3%) no es negativo y reitera que es necesaria la revisión del presupuesto debido a que la crisis supone un aumento de la deuda, el desempleo y la caída de los impuestos.

“Considero que el crecimiento de un 3% este año es un crecimiento que no es lo mejor ni lo deseable, pero es un crecimiento económico por lo menos no negativo. Y eso demuestra que la situación internacional está bien mal. Imagínese que el año pasado el crecimiento fue de 9.2% y ahora hablamos de 3%, una caída fuerte en el crecimiento que tendrá como consecuencia una caída de los impuestos que paga la población. Va a subir la deuda, porque la única forma de que el presupuesto se pueda realizar es pidiendo prestado o eliminando cosas del presupuesto. El desempleo va a subir. Creo que lo que tiene que hacer quien gane la presidencia de la República es de inmediato reestructurar el presupuesto para ver cuáles son los aspectos fundamentales que hay que conservar en este momento de crisis”, explicó Gordón.

El experto estima que “la relación deuda-PIB va a subir porque al ser el PIB mucho menor, nosotros tenemos que pagar 1491 millones de dólares en deuda en este año, para poderla pagar (la deuda) hay que pedir prestado parte. Ese es el problema que tiene Panamá, que estamos en un círculo vicioso, como no podemos pagar toda la deuda con los impuestos, pedimos una parte de deuda nueva para pagar deuda vieja; entonces, lógicamente con un crecimiento así la deuda tiende a subir”.

El catedrático ve difícil que puedan adoptarse medidas que procuren un crecimiento económico para este año de al menos la mitad de los 9.2% que se registró en el 2008. “Es difícil hacerlo en la medida de que es un gobierno que sale y otro que entra. Un gobierno que sale no tiene mucho interés en hacer ya cosas, y un gobierno que entra tampoco tiene la experiencia ni sabe como están las cosas y tiene que primero empaparse, así que yo creo que no va haber un cambio brusco hacia una cuestión”.

Agregó que “nuestra economía depende del comercio internacional (…) no de la actividad del Estado”. Por lo tanto, “todo lo que es Zona Libre, Canal de Panamá, puerto, aeropuerto, ferrocarril, el mismo centro bancario depende de lo que pasa afuera. Entonces, eso va a traer como consecuencia que el crecimiento sea bajo, por eso es que el gobierno ha dicho que es 3%, porque ellos están viendo que la situación mundial se está complicando”.

Ante el panorama económico que se vislumbra para Panamá, diversos sectores han coincidido en que se requiere que el presupuesto general del Estado sea manejado con austeridad y que se apliquen los mecanismos necesarios para recortar gastos, redistribuir o trasladar partidas, procurando un alto nivel de inversión pero de forma eficiente.