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Unicef maneja más de 29 casos reportados de violencia sexual contra niñas migrantes

En Panamá, Unicef y sus aliados prestan apoyo psicosocial y servicios de salud a los niños y niñas migrantes, especialmente a quienes han quedado separados de sus madres y padres.

El número de niños y adolescentes migrantes que cruzan la selva del Darién a pie ha alcanzado un máximo histórico, según advirtió el lunes la Unicef, indicando que al menos 19 mil de ellos han cruzado dicha jungla.

Javier Córdoba, coordinador de Programas de Unicef, indicó que decidieron lanzar este informe para alertar a la comunidad internacional, ya que consideran que esta es una crisis y un drama humanitario serio que se está viviendo en la frontera entre Colombia y Panamá en lo que se conoce como la selva o el Tapón del Darién.

Para muchos, esta situación no es un fenómeno nuevo, viene pasando en los últimos años, pero este año es especialmente grave porque en lo que va de este año han cruzado más de 90 mil migrantes de 50 nacionalidades, entre estos, el 20% son niños. “Casi 10 mil de esos niños son menores de 5 años”, señaló Córdoba.

Calificó de lamentable que muchos de esos menores han perdido la vida y la siguen perdido.

Dijo que al hablar de migración se tiene que hablar de los países de origen, los países de tránsito (Colombia y Panamá) y países de destino (Estados Unidos y Canadá) porque principalmente el 95% de esta población migrante se está dirigiendo a estas dos últimas regiones.

La Unicef ha recomendado a los países que se trabaje en las causas estructurales que están provocando esta migración. “En el caso de este flujo migratorio concreto, a pesar de que tenemos migrantes que vienen de más de 50 países como Ghana, Nigeria, Bangladesh, Camerún, La India, la mayoría son de origen haitiano y cubanos, y provienen en su mayoría, de Brasil y Chile”, acotó.

También se le ha hecho un enfático pedido a estos países para que garanticen y faciliten rutas seguras para esa migración, “porque en el Darién, más allá de la propia dureza de la selva que tienen que cruzar durante siete a nueve días caminando con niños en brazos, cruzando ríos, las cabezas de agua, los insectos, las condiciones meteorológicas, eso de verdad es un verdadero infierno”.

Para Córdoba, los migrantes que logran salir de la selva son “verdaderos supervivientes” porque además de enfrentarse a los peligros de la selva, muchos de ellos se enfrentan a la actividad criminal organizada que existe.

“Estamos teniendo casos de personas que son asesinadas, que fallecen en la ruta, han sido robadas, hay niñas que han denunciado ser víctimas de violencia sexual, tenemos más de 29 casos reportados de violencia sexual contra niñas”, recalcó.

Destacó que la migración ha existido desde que el inicio de la humanidad, por ende, los seres humanos emigran siempre tratando de buscar mejores condiciones de vida, mayor estabilidad para sus familias y eso es principalmente lo que está ocurriendo.

En Panamá, Unicef y sus aliados prestan apoyo psicosocial y servicios de salud a los niños y niñas migrantes, especialmente a quienes han quedado separados de sus madres y padres.

Junto al gobierno panameño, Unicef distribuye agua todos los días a unas mil personas, así como kits de higiene a niñas y mujeres adolescentes migrantes en los tres centros de recepción en Bajo Chiquito, Lajas Blancas y San Vicente.

El coordinador de programas de Unicef, insta a los gobiernos a garantizar la protección de los niños y adolescentes en tránsito a lo largo de su viaje y a coordinar la puesta en marcha de una respuesta humanitaria más sólida en todos los países involucrados. Se debe promover la integración de las familias migrantes en las comunidades de acogida y se deben abordar las causas fundamentales que las llevan a migrar.