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Frecuencia Deportiva

David Salayandía y Ramón Monchi Webster


Los ramos de flores de los Juegos de Pekín se tejen en Shanghái

Desde hace tres meses, Mou Guoying y otras 150 jubiladas, con hilo y aguja, confeccionan esos ramos, que se entregarán a los deportistas que suban al podio en el evento.

Los ramos de flores de los Juegos de Pekín se tejen en Shanghái

Los ramos de flores de los Juegos de Pekín se tejen en Shanghái. Foto: AFP

Blancas, rosas o rojas: las rosas que recibirán los medallistas de los Juegos Olímpicos de Invierno de Pekín (4-20 febrero) no serán flores de verdad, sino ramos tejidos con ilusión por un grupo de jubiladas de Shanghái.

Desde hace tres meses, Mou Guoying y otras 150 jubiladas, con hilo y aguja, confeccionan esos ramos, que se entregarán a los deportistas que suban al podio en el evento.

"Cuando vea a los deportistas con la medalla al cuello sosteniendo su ramo antes de llevárselo a su país, estoy segura de que me sentiré muy orgullosa y muy feliz", admite la octogenaria.

Ella y sus compañeras han tejido 4.400 rosas para componer 1.200 ramos.

Esas decoraciones de lana han sido las elegidas porque las flores de verdad son perecederas por su propia naturaleza y de esta otra forma los deportistas podrán conservar ese recuerdo de China de manera permanente.

El proyecto fue concedido a ese club de tejido por su reputación nacional. Tiene su sede en un centro de actividades para mujeres y niños en la capital económica china.

Su talento se percibe en el producto final: una varilla metálica envuelta en alambre verde, que termina con pétalos ensamblados.

Antes de su trabajo para los Juegos Olímpicos, estas jubiladas fabricaban ropa deportiva, calcetines, bufandas, gorros e incluso vestidos, en beneficio de asociaciones, que las distribuían a personas necesitadas.

"Transmitimos amor"

Para Huang Hongying, de 68 años, es una manera de transmitir una habilidad que aprendió de su madre y de sus abuelas, que tejían para ella la ropa que llevaba.

"Tejemos con amor, hemos heredado el amor y transmitimos amor", resume.

Pero el proyecto olímpico, que llegó por medio de la Federación de Mujeres de Shanghái, es de lejos el más importante que ha emprendido en su historia este club.

No puede haber errores. Para aproximarse lo más posible al original, las jubiladas estudiaron al detalle las rosas de verdad para descubrir todos los secretos para la fabricación de sus flores. Cada una de ellas conlleva varias horas de trabajo.

"Todo tiene que estar bien ajustado, eso es crucial", explica Huang.

Las rosas se ensamblan con otras flores de lana, fabricadas por otros clubes de tejido del país: ramas de olivo, laureles, osmanthus o flores de lis.

En total, cada ramo requiere no menos de 35 horas de trabajo.

Las tejedoras pueden llegar a tener dolor en los dedos y muchas de ellas llevan vendajes para proteger sus manos.

Pero la señora Mou -que no sabe muy bien si tiene 80 o 81 años, al haber nacido en un momento de caos en la Segunda Guerra Mundial- está dispuesta a soportar el dolor.

"Es gratificante para alguien de mi edad participar en este proyecto olímpico. Estoy feliz y me considero afortunada", afirma.

"Los ramos representarán a nuestro país y viajarán al resto del mundo con los deportistas. Los he tejido de manera muy meticulosa", asegura.