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La Ventana

John De León


Toma la iniciativa a la hora de la intimidad

La opción de alternar la toma de iniciativa e ir modificando los mensajes eróticos son formas de evitar la monotonía

Toma la iniciativa a la hora de la intimidad

La iniciativa en un encuentro amoroso. Foto: dailymotion.com

Proponer un encuentro sexual no implica poner en marcha las clásicas acciones explicitas: mensajes hot, toques, verbalizar las ganas. Existen distintas maneras de tomar la iniciativa y enterar al otro del deseo.

Toda relación comienza desde el momento que uno o los dos se sienten invadidos por las ganas. Luego vendrán las acciones consecuentes, los avances y retrocesos que conforman una verdadera conexión de dos cuerpos.

Las parejas deben asumir el compromiso de enriquecer el encuentro para que no se convierta en rutina. La opción de alternar la toma de iniciativa e ir modificando los mensajes eróticos son formas de evitar la monotonía.

El uso de la sorpresa, proponer cambios de lugares, preparar el ambiente, diversificar las poses, usar estímulos visuales tales como, ropa, lencería, películas, o cualquier opción acordada por ambos.

Romper con el mito de que los hombres son más sexuales y a ellos les compete dar el primer paso. Los hombres también gustan de mujeres decididas que se adelanten y provoquen.

Si una mujer toma la iniciativa no la convierte en provocadora, sólo es una mujer que disfruta del sexo.

 Si un hombre se basa en conceptos rígidos y critica la iniciativa femenina está limitando la capacidad humana de ser espontáneos, creativos y congruentes con los deseos de desarrollo.

Tener en cuenta que todo encuentro sexual comienza cuando se instala el deseo.

Buscar distintas formas de acercamiento: mensajes, llamados, sorpresas, salidas, cambio de espacio, música, aromas, etc.

No reprimir el deseo y las acciones para el encuentro. Si no hay respuesta, hablar para saber qué está sucediendo. El silencio alimenta miles de conjeturas.

Las diferencias en cuanto al deseo pueden resolverse. Muchas veces las desigualdades sexuales ocultan otros conflictos más profundos.