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Asesino múltiple de Uruguay saldrá de prisión tras cumplir la pena máxima

La inminente libertad de Goncálvez, perteneciente a una familia acaudalada de Carrasco, un barrio acomodado de Montevideo, se ha vuelto tema de conversación en Uruguay

Asesino múltiple de Uruguay saldrá de prisión tras cumplir la pena máxima

Foto: Archivo

El homicida serial uruguayo Pablo Goncálvez, condenado a la pena máxima de prisión por el asesinato de tres mujeres y la violación de otra, saldrá en libertad este jueves luego de más de 23 años tras las rejas, hecho que reaviva uno de los episodios más oscuros de la crónica roja del país suramericano.

El reo, sometido inicialmente a "30 años de privación de libertad", la "máxima sanción penal" que existe en Uruguay, abandonará la prisión esta semana tras haber estado recluido más de 23 años, ya que descontó el resto del tiempo en medidas de rehabilitación, informó hoy el Poder Judicial de Uruguay.

"En conclusión, el penado cumplió la totalidad de la condena en estricto cumplimiento de la ley", indicó la Justicia uruguaya en un comunicado sobre la situación legal del homicida, que fue encarcelado con 22 años y recuperará su libertado con 46.

La inminente libertad de Goncálvez, perteneciente a una familia acaudalada de Carrasco, un barrio acomodado de Montevideo, se ha vuelto tema de conversación en Uruguay.

Son muchos los que se preguntan si, a pesar de que cumplió con su pena, se puede asegurar su rehabilitación y garantizar que no constituye aún un peligro para la sociedad, y los titulares de la prensa local reviven los hechos ocurridos hace más de dos décadas.

Entre 1992 y 1993, la Policía investigaba la muerte de tres mujeres de 16, 22 y 26 años, desaparecidas en un radio de 10 manzanas de Carrasco y que tenían varios elementos comunes, según los investigadores.

Las víctimas habían sido muertas por asfixia sin un móvil aparente y sus cadáveres arrojados en descampados o playas cercanas, hechos que sembraron terror en la población, que apodó al entonces desconocido delincuente como el "psicópata de Carrasco".

La prensa, el ámbito político y la ciudadanía siguieron de cerca la ardua investigación policial, que duró varios meses hasta que finalmente logró dar con el hombre que confesó la autoría de estos crímenes: Pablo José Goncálvez, un joven de 22 años e hijo de un destacado diplomático fallecido.

El aspecto apacible y sereno de este estudiante de economía destacado por sus altas calificaciones tomó por sorpresa a los uruguayos, ya que su figura tranquila contrastaba con la sangre fría con la que los asesinatos habían sido llevados a cabo.

Goncálvez fue procesado en 1993 y desde entonces permaneció en varios centros de reclusión de Montevideo, hasta que fue derivado a la cárcel del Campanero, una penitenciaría de mínima seguridad en el departamento de Lavalleja (este), donde se encuentra actualmente.

Durante los 23 años que pasó tras las rejas -prácticamente la mitad de su vida-, el recluso esporádicamente volvía a la atención pública, por ejemplo cuando en 1999 sufrió ataques de otros reclusos, o más recientemente, cuando se casó y tuvo una hija en 2005, a pesar de que el matrimonio terminó en divorcio.

Aficionado a los motores, durante sus años de reclusión trabajó en los talleres mecánicos de los centros donde vivió, y más recientemente, impartió clases de inglés y otras disciplinas a sus compañeros privados de libertad.

Estas acciones, previstas como herramientas de rehabilitación por las leyes del país, redujeron su pena en casi siete años, por lo que volverá a la libertad este jueves, tras 23 años, 4 meses y 3 días.

Además del Poder Judicial, otras autoridades y expertos han dicho a los medios locales que el Estado no puede retener a Goncálvez, ya que ello implicaría una privación de libertad indebida.

No obstante, algunas organizaciones de la sociedad civil, como las "Mujeres de Negro", un grupo que se moviliza periódicamente en protesta contra la violencia basada en género, expresaron su desconfianza por el hecho de que el reo pueda circular libremente.

En Facebook, este colectivo instó a las autoridades a "que se hagan responsables de lo que pase después" de la liberación de Goncálvez si no pueden garantizar su rehabilitación, y exigió que se publique su imagen "actualizada", así como la de los "otros convictos por violencia machista" por la seguridad de "todas las mujeres uruguayas. EFE

(caracol.com.co)