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Bergoglio habló en español en público

Hoy el papa Bergoglio saludó en italiano a los fieles presentes de lengua portuguesa, francesa, inglesa, alemana, polaca, árabe e italiana, menos cuando saludó a los latinoamericanos, que lo hizo en español, levantando los aplausos de los fieles.

Bergoglio habló en español en público

CIUDAD DEL VATICANO (EFE). -Por primera vez durante una audiencia pública de los miércoles, Francisco habló en español, idioma que usó junto al italiano para saludar a las cerca de 40 mil personas de todo el mundo presentes en la plaza de San Pedro para el tradicional encuentro semanal con los fieles.

Desde su elección el pasado 13 de marzo, el pontífice argentino Jorge Mario Bergoglio sólo había hablado en italiano, con la excepción del día en que saludó a los periodistas de todo el mundo que siguieron el cónclave, cuando pronunció una frase suelta en español.

En las dos audiencias públicas hasta ahora celebradas (la de hoy es la tercera), Francisco sólo uso el italiano, incluso cuando saludó a los fieles españoles y latinoamericanos y resumió la catequesis, lo que desilusionó a muchos de los presentes, que querían escuchar en español al primer papa Latinoamericano.

Hasta ahora, tras la catequesis, Benedicto XVI pronunciaba un resumen de la misma en diferentes idiomas (español, francés, inglés, alemán, polaco y de los países del este europeo) y saludaba a los fieles de esas naciones en su idiomas, incluso en árabe.

Entre los presentes se encontraba los miembros del club Atlético San Lorenzo de Almagro, de Buenos Aires, el equipo de fútbol preferido del pontífice. Cuando se dirigió a ellos y dijo "saludo al grupo del Club Atlético San Lorenzo de Almagro, de Buenos Aires" agregó con una amplia sonrisa: "eso es muy importante".

El texto pronunciado por el papa Bergoglio en español fue el siguiente: "Queridos hermanos y hermanas: Deseo reflexionar sobre el valor salvífico de la Resurrección de Jesús, en la que se funda nuestra fe y por la que hemos sido liberados del pecado y hechos hijos de Dios, generados a una vida nueva. Éste es el don más grande que recibimos del Misterio Pascual de Cristo. Dios nos trata como hijos, nos comprende, nos perdona, nos abraza y nos ama aun cuando nos equivocamos. Esta relación filial con el Señor debe crecer, ser alimentada cada día con la escucha de su Palabra, la oración, la participación en los Sacramentos y la práctica de la caridad. Comportémonos como hijos de Dios, sin desanimarnos por nuestras caídas, sintiéndonos amados por Él, sabiendo que Él es nuestra fuerza. Ser cristianos no se reduce sólo a cumplir los mandamientos, es ser de Cristo, pensar, actuar, amar como Él, dejando que tome posesión de nuestra existencia para que la cambie, la trasforme, la libere de las tinieblas del mal y del pecado. A quien nos pida razón de nuestra esperanza, mostrémosle a Cristo Resucitado y hagámoslo con el anuncio de la Palabra, pero sobre todo con nuestra vida de resucitados".