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Human Rights Watch denuncia a los policías chilenos por graves violaciones a los derechos humanos

El director para las Américas de la organización, José Miguel Vivanco, se reunió este martes con el presidente Sebastián Piñera, hizo un llamamiento urgente para una reforma policial

Human Rights Watch denuncia a los policías chilenos por graves violaciones a los derechos humanos

Director para las Américas de la organización (HRW), José Miguel Vivanco Foto: Cortesía

CHILE: Miembros de la policía uniformada chilena, Carabineros, han cometido “graves violaciones a los derechos humanos” en los 40 días de protestas sociales, ha informado la organización Human Rights Watch, este martes en Santiago de Chile. La “evidencia sólida” recogida por la ONG muestra “preocupantes denuncias” tanto por el uso excesivo de fuerza contra transeúntes y manifestantes, como abusos durante la detención de los ciudadanos, tales como palizas brutales y abusos sexuales. El director para las Américas de la organización, José Miguel Vivanco, que se reunió esta mañana con el presidente Sebastían Piñera , hizo un llamamiento “urgente” para una reforma policial.

Los abusos durante el período de detención y las graves lesiones sufridas por cientos de manifestantes ocurrieron en gran medida debido a las falencias estructurales para asegurar una adecuada supervisión y rendición de cuentas por las actuaciones de carabineros, que ya existían antes de las manifestaciones del último mes, indica HRW en su informe.

De acuerdo con Vivanco, las denuncias “no pueden quedar impunes y deben ser pronta y rigurosamente investigadas y sancionadas”. El director para las Américas de la organización, sin embargo, explicó que no tienen antecedentes sobre la violación "sistemática" de los derechos humanos en el país, que según el derecho internacional implicarían una orden de las autoridades máximas: "Responsablemente no podemos hacer ese tipo de inferencias", dijo.

HRW habla de un uso indiscriminado e indebido de armas y escopetas antidisturbios, "golpes feroces" a los manifestantes, disparos con municiones tipo bean bag (perdigones de plomo dentro de una bolsa de tela), cartuchos de gases lacrimógenos dirigidos directamente contra los protestantes y atropellos con vehículos y motocicletas oficiales.

Otra de las acusaciones más frecuentes fue que miembros de Carabineros obligaron a detenidos –incluidos niños y niñas– a desvestirse y hacer sentadillas totalmente desnudos en comisarías”. Aunque se trata de una práctica prohibida desde marzo pasado, la ONG advirtió de que todavía ocurre, incluso antes de las manifestaciones. De acuerdo con la información del Ministerio de Salud recogida por la organización humanitaria, hasta el 22 de noviembre “los servicios de urgencia atendieron a 11.564 personas heridas” en el contexto del estallido social, de las cuales 1.100 presentaban lesiones moderadas o graves.

Para HRW, las protestas, que comenzaron el 18 de octubre, “reflejan un descontento masivo por profundas deficiencias en los servicios públicos y la desigualdad económica”. Después de más de 70 entrevistas realizadas durante este mes –a víctimas, policías, médicos, abogados, académicos, representantes de la sociedad civil y altas autoridades del Estado y del Gobierno–, la organización concluyó que “Carabineros hirió a miles de personas, con independencia de si habían participado en hechos violentos o no”.

En su informe, la ONG destaca que el Ministerio de Salud reportó que de las 220 personas lesionadas en los ojos, 16 habían perdido la visión total de un ojo y que 34 habían sufrido heridas graves que podrían resultar en pérdida de visión total y parcial. Para la organización humanitaria, el uso de las escopetas antidisturbios “debería suspenderse en forma indefinida en todas las circunstancias hasta que autoridades idóneas e independientes lleven a cabo una amplia auditoría para determinar los riesgos que entrañan”.

El informe de HRW recuerda que el INDH ha presentado 442 querellas y 341 se refieren a delitos como torturas y malos tratos y otras 74 a denuncias de abusos sexuales. El pasado 21 de octubre, varios infantes de Marina detuvieron a una mujer de 39 años en la ciudad costera de Valparaíso. “Los agentes jalaron su cabello, la arrojaron al suelo y le propinaron golpes en la espalda con sus armas. Le ordenaron que caminara como un perro mientras le apuntaban con sus armas, hasta llegar a una parte de la calle donde corría agua y allí le dijeron que se arrastrara como un gusano”, denuncia la ONG.

Rocío Montes: elpais.com