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Miles quieren ser parte de la historia

Miles de personas convergen este martes hacia el Capitolio en Washington en un ambiente festivo, para asistir a la ceremonia de investidura del presidente electo estadounidense, Barack Obama, quien jurará el cargo al mediodía del Este.

Miles quieren ser parte de la historia
Pese al intenso frío, el National Mall ya está llenándose de gente. Se espera que unas dos millones de personas sean testigos del histórico momento en la capital estadounidense.

Un portavoz de la Policía indicó que hasta ahora todo "se desarrolla perfectamente", sin mayores incidentes, cuando se espera a una multitud récord de dos millones de personas en el corazón de la capital.

Desde el amanecer el centro de la capital se mostró en plena efervescencia. Los cafés y supermercados estaban abiertos, repletos de estadounidenses y de turistas extranjeros tomando fuerza antes de salir a enfrentar el frío glacial que soplaba en las calles.

Obama ya asistió temprano en la mañana, a la tradicional celebración religiosa en la iglesia St. John Episcopal, junto a su familia.

Aunque la ceremonia empezaba cerca del mediodía, miles de personas prefirieron dirigirse al Capitolio, cuna de la democracia norteamericana, desde el alba para tratar de conseguir un buen lugar, bajo la estrecha vigilancia de las fuerzas del orden, presentes en casi todas las esquinas.

Un grupo de jóvenes lo previó todo: cartones para sentarse y aislarse del suelo helado, un calentador portátil, huevos y tocino para el desayuno. "Nos hace falta, sabemos que vamos a esperar varias horas al frío", dijo Reinoit Vantuyll, un suizo de 26 años que está en Washington por razones de trabajo.

Temprano en la mañana, la apertura de las puertas de la estación de metro Friendship Heights, en el noroeste de la ciudad, provocó los gritos de los más tempraneros, en su mayoría jóvenes, que se dirigían en una atmósfera festiva hacia los diferentes vagones con sombreros y placas con el rostro de Obama.

Cerca de Pennsylvania Avenue, donde se llevará a cabo el desfile de investidura, una familia del estado de Maryland, sorbe un café. Y se arma de paciencia ante la perspectiva de esperar varias horas al frío.

"Nos levantamos a las tres de la mañana pero valía la pena", dijo Mary Lloyd, acompañada de su madre y de sus tres hijas. "Es emocionante. Se está haciendo historia y vamos a estar justo acá para festejar".

Prat Pathak, quien como ella se levantó al amanecer, espera que Obama pueda resolver las dificultades económicas, "porque es la causa de muchas de las cosas que pasan en Estados Unidos".

Victor Adenarin vino especialmente de Houston, Texas, para la ceremonia de investidura "para ver lo que sucederá con mis propios ojos".

Incondicional de Obama, estima que "la gente espera demasiado de él". Y agrega en su defensa: "No es más que un hombre" y "sólo tiene cuatro años para arreglar el país"